LA MEDIACIÓN EN LA ESCUELA: UN ACTO PEDAGÓGICO
Por CARLOS ARTURO MORALES CASTRO.
Rector I.E José María Carbonell. Cali (Colombia)[1]
La mediación escolar es esencialmente un acto pedagógico protagonizado por los estudiantes, que involucra a docentes, directivos docentes y padres de familia. Los adultos estamos aprendiendo de unos niños y niñas mediadores que nos han demostrado su capacidad y agilidad mental para aprender y empoderarse de un recurso para vivir mejor. Nos enseñan a tramitar un conflicto de la manera más sencilla: sentarse a dialogar en un espacio propicio para hacerlo. Y es que su mentalidad está menos contaminada que la de nosotros, docentes y directivos docentes, llenos de resabios, de taras y de rencores acumulados…
La mediación es una contribución a la transformación de la enseñanza y el aprendizaje. Ya no somos los docentes quienes señalamos el camino de la superación del conflicto, ahora son ellos, los estudiantes en su ilimitada capacidad para aprehender, quienes nos demuestran en la sala de mediación, como llevar un proceso de negociación para llegar más fácilmente a un acuerdo. La agilidad de sus mentes jóvenes y saludables logra superar los obstáculos que se interponen en las buenas relaciones de aquellos estudiantes que se han enfrentado violentamente. Aquí actúan sin las ataduras de los adultos. Gozan de la autonomía que les quitamos en los demás espacios de la vida institucional. Es por esto que los resultados nos parecen sorprendentes. Logran en unos cuantos minutos, lo que nosotros difícilmente logramos en meses o en años.
Con la mediación ha llegado al colegio una novedosa herramienta didáctica para construir ciudadanía en las aulas de clases y en los pasillos del colegio. “…Venga, parce, hablemos, no se peleen, lleguen a un acuerdo…” Esta invitación de los mediadores, a los estudiantes que se van a enfrentar o se enfrentaron violentamente, es esencialmente democrática. Es una acción que desarrolla el valor más importante del civismo: el dialogo. Este valor ha impedido que la humanidad se destroce en muchísimas ocasiones. Y ahora, en los colegios, nos permite vivir en armonía para lograr que enseñemos y aprendamos en paz y para la paz.
Los problemas de convivencia que teóricamente nos corresponde resolver a docentes y directivos, ahora son también responsabilidad de los mediadores. Con la mediación los estudiantes asumen un nuevo rol que no les dio la Ley General de Educación, el Decreto 1860 de 1994 o la ley 115 de 2002. Ahora coadministran la convivencia institucional, son también responsables de contribuir en el trámite y solución de los conflictos que se presenten entre sus compañeros. Esta circunstancia representa la democracia escolar hecha realidad.
Con la mediación también se hace realidad el sueño de las modernas tendencias pedagógicas como el constructivismo, la pedagogía activa, el cognitivismo, etc., de lograr un estudiante participativo y con iniciativa, que deja de ser el beneficiario pasivo de las enseñanzas de sus docentes para convertirse en protagonista de la enseñanza y el aprendizaje. También se supera el esquema de un docente omnipresente y todopoderoso que dice cómo deben hacerse las cosas en la escuela. Ahora también los estudiantes tienen en la mediación, un instrumento, exclusivo de ellos, para decirnos como debemos actuar en lo relacionado con la superación del conflicto entre ellos.
Con la mediación cambia la cultura escolar. Hay una nueva razón de ser para aquellos estudiantes que deciden contribuir como mediadores en la solución de conflictos. Tienen ahora la gran responsabilidad de propiciar el dialogo y reconciliar a sus compañeros. Es un líder de la paz . La voz de mando del docente frente al conflicto entre dos estudiantes, es sustituida por la invitación al dialogo de un igual, de un estudiante mediador. Se trasforma esencialmente la costumbre. Antes había un llamado de la autoridad del coordinador para aplicar una sanción. Ahora lo que hay es una invitación a dialogar y a llegar a un acuerdo.
El mediador es una figura que transforma radicalmente la manera de tramitar el conflicto en la escuela. El docente como modelo de formación es complementado ahora por el modelo del mediador, quien se convierte así en un importante recurso didáctico en la formación para la paz.
Ahora el colegio es un modelo de formación para la convivencia de quienes a diario estamos en él. Pero también contribuye en la paz de su entorno inmediato. Han disminuido los conflictos originados por jóvenes que llegaban a la hora de salida de la jornada escolar. El trámite pacífico de los conflictos en el colegio ha dejado sin herramientas a quienes desde fuera querían ser fuente de enfrentamientos.
Las familias de los mediadores también han sido los beneficiarios más directos de esta nueva cultura frente al conflicto. Los padres de los mediadores han dado testimonio de la importante contribución que han hecho sus hijos en el fortalecimiento de la armonía familiar. Las familias de los mediadores tienen en estos niños y niñas un importante recurso para vivir en paz.
En síntesis, con la mediación, estamos superando la soledad a la que estábamos condenados, docentes y directivos, para enfrentar la violencia en los colegios, un fenómeno parecido a un remolino en altamar que trata de absorber a toda la comunidad educativa
[1] Tomado de MORALES, CARLOS ARTURO “La mediación una solución a la violencia escolar y familiar”. Ediciones Civitas. Nov 2012.

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